Salud preventiva, un recurso a favor del Estado
Por Roberto Koira, especial para Causa Popular.-
La Conferencia de Alma Ata (U.R.S.S.,1978) introduce un concepto nuevo de salud, definiéndola como “un estado de completo bienestar físico, mental y social” en contraposición con aquel que marcaba “la ausencia de enfermedad”.
Establece que la salud es un derecho fundamental del ser humano y que la grave desigualdad existente en el estado de salud de la población de un país es política, social y económicamente inaceptable. Impulsa el desarrollo económico y social como forma de lograr el máximo grado salud para todos y de reducir la brecha entre pobres y ricos. Promueve la participación del pueblo en la planificación y aplicación de su atención de salud.
Los gobiernos que adhieren al concepto de “salud para todos”, entendida como “un estado personal que permita a una persona llevar una vida social y económicamente productiva”, deben comprometerse a “fomentar el progreso de toda la población y estimular a cada persona a conseguir una mejor calidad de vida”.
Para ello contará con dos estrategias trascendentales: la atención primaria de salud (APS) y los sistemas locales de salud (SILOS). A la primera la define como la asistencia sanitaria básica, fundamentada en algunos requisitos.
A su vez:
Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud
La Conferencia de Ottawa (Canadá, 1986) tomó como punto de partida la declaración de Alma Ata, el documento “Los objetivos de la Salud para todos” de la OMS y el debate sobre la acción intersectorial para la salud sostenido por la Asamblea Mundial de la Salud.
Precisa los siguientes conceptos:
A su vez exhorta a la participación activa en la promoción de la salud pública, a través de la elaboración de políticas sanas o sea la que teniendo en cuenta lo citado, que también se caracterice por la eliminación de obstáculos que impidan la adopción de opciones saludables y fáciles de ejecutar.
Se muestra proclive a la creación de ambientes socio-ecológicos de manera de mejorar el entorno, dada la aceptación de su influencia en la salud de la persona.
La conservación de los recursos naturales en todo el mundo deberá tomarse como una responsabilidad mundial.
Aconseja que la acción comunitaria sea reforzada y que se reorienten los servicios sanitarios hacia una posición más sensible a las necesidades culturales de los individuos. Asimismo hace hincapié en la relación trabajo-ocio y su influencia en la salud, e insta a organizar dichos tópicos de forma de crear una sociedad saludable.
Declaración de Yakarta
La Conferencia de Yakarta (Indonesia, 1997) reitera la necesidad de promocionar la salud y los prerrequisitos ya dados en Ottawa. También retoma, de esta última Conferencia, las cinco estrategias para el éxito de la promoción de la salud:
Como novedad, aparte de ser la primera Conferencia que se realiza en un país en desarrollo, incorpora el concepto de romper con las barreras tradicionales entre gobierno, organizaciones gubernamentales y ONGS, así como entre el sector privado y público, promoviendo la cooperación. Fija prioridades para la promoción de la salud en el siglo XXI:
Los participantes solicitaron a las OMS que asuma la conducción en la construcción de una alianza mundial para la promoción de la salud.
Integración de Postulados
La conferencia de Alma Ata marcó un camino: sus postulados sobre “salud para todos”, “salud como estado de bienestar general, físico-psíquico-social”, “APS”, “SILOS” y lo que ellos involucran, fueron desarrollados durante estos años y retomados en las otras Conferencias.
En efecto, Ottawa profundizó el concepto de salud pública y el de promoción de la salud, reforzando la participación de la comunidad, en un ambiente favorable, y a través de una política pública sana.
La declaración de Yakarta retomó los postulados citados y le agregó como desarrollarse en un país periférico. La novedad esta dada al convocar al sector privado en apoyo a la promoción de la salud. Se reafirmó que esta es una inversión y se aclaró que la pobreza es la mayor amenaza contra la salud. Además retomó las estrategias del Estatuto de Ottawa, que se relanzaron para el siglo XXI.
Con esto el concepto de salud como ausencia de enfermedad quedó obsoleto y también que el problema de la salud sea patrimonio del sector sanitario. Así la prevención tomó un lugar preponderante junto con la participación de la población, antes dejada de lado.
Asimismo se marca un camino para que las comunidades promuevan un cotidiano acercamiento a las conductas saludables y en estructuras societarias sanas. Es lo que se constituye como objetivo y sujeto de la salud.

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